Hoy apuesto y gano.
Me escucho repetir sin desacreditar el paso del tiempo: "Abro los ojos, es lunes; cierro los ojos y es viernes".
Se me pasan los días como se filtra el agua entre las manos.
Quisiera detener los relojes.
Quisiera hacer de cada amanecer un momento de gloria, porque nace una nueva oportunidad para hacer que sucedan los milagros.
Nadie me dijo que no somos dioses de un Olimpo urbano.
Como me gustaría que la mañana luminosa me permitiese gozar del sol tímido en la plaza, aunque haya humedad todo el año en esta ciudad que habito, y los mates compartidos superaran cualquier vicisitud, porque permiten la charla sin tapujos.
Qué te parece un almuerzo rústico y calentito para alimentar el alma? Un pucherito, una polenta, un guisito, un locro!!! Cualquiera de esos manjares que me recuerdan las manos de mi tía Cleyder en medio de la cocina, cantando bajito. Extraño instalarme en su casa, hacer de cuenta que es mía otra vez.
Quisiera de nuevo las tardes de paseo del brazo de mi abuelo que me decía que era la más hermosa criatura que la vida le había regalado y yo no dudaba ni un instante de la veracidad de esas palabras. Cuando habla el corazón...
Pero la vida es buena. ahora, en este momento, justo cuando escribo y siento y pienso y existo.
Después de muchos libros de autoayuda sé con certeza que el Universo conspira a mi favor, sé que me amo y que me perdono, que bendigo y libero a aquellos que me complican la existencia, complican nomás, no impiden, ni mutilan sentimientos. No pueden conmigo.
Los horóscopos han sido optimistas este último tiempo o eso creo.
Tengo la suerte de trabajar en lo que más me gusta, en lo que me representa, en eso que amo.
Mezclo pinturas para crear mis propios paisajes, invento flores que sólo aromatizan mi destino, ojos que me miran de soslayo o directamente, pero no dejan de mirarme.
Me lleno de risas de niños prestados por dos horas semanales a los que trato de enseñarles la magia de generar algo nuevo con colores y crayones: monstruos buenos, princesas con príncipes azules, casas-castillos donde no existen los miedos.
Tramo abrigos de texturas variadas que abrigan cuerpos y almas por igual.
Y cuando por fin la noche llega a mi puerta distingo un vendaval de risas que me cuentan los acontecimientos diarios, los juegos de recreos, las evaluaciones difíciles, las diferencias entre amigos, el último partido de básquet, los futuros paseos colectivos.
Hoy creo, tengo fe, la esperanza me invade y me anoticia de sucesos infinitamente beneficiosos. Encuentros esperados, canciones de amor, poemas idílicos.
Y todo vuelve a empezar y me preparo para seguir añorando, para seguir trabajando, para seguir amando.
Hoy me atrevo a decir que todo es posible, apuesto y gano, porque deseo ser feliz y lo logro, aunque cueste.