Será que aún no se caen las hojas por eso no parece otoño, pero hoy es 21 de marzo o al menos eso dice el calendario.
A veces me pregunto si es verdad eso de que a las estaciones las llevamos dentro.
Medito, se me dio por meditar esta tarde de sol.
Escucho música, no exactamente la que debería estar estudiando para el ensayo de esta noche, mateo y tejo al telar mientras escribo y espero a los peques del turno de las 18. Mujer orquesta le dicen.
Otoño en la piel.
No un otoño de esos que duelen. No la nostálgica tarde que parece alejarme de vos más y más.
Simplemente un otoño que me abraza con dulzura, que genera en mí el deseo incontenible de pintar nuevos paisajes.
Este marzo que prometía ser uno y termina siendo otro, pero renovado, lleno de encuentros con viejos amigos que volaron con brisas de otra estación.
Otoño en la piel, en mi piel que pierde el color que el verano le prestó.
Si es verdad eso de que llevamos dentro las estaciones; yo no me rindo y sigo siendo primavera en el alma, floreciendo en cada pincelada, en cada nueva canción; verano en medio del cuerpo, porque ardo cual sol de mediodía aunque sea 21 de marzo y el calendario diga otra cosa. Por qué no un invierno en tus brazos inmersos en un film en blanco y negro? Y de nuevo otoño, este que comienza a transcurrir contemplando planes de futuros viajes, trabajando mucho, compartiendo mensajes que llegan a destino, generando el anhelo de volver a verte.
pues será que Ciro está sintonizado con tu otoño, por más que aquí ya sea primavera ... hoy se le cayó su primer diente.
ResponderEliminar¡Que bonito escrito! y que nostálgico... Quizá es cierto eso de que las estaciones se llevan por dentro.
ResponderEliminarEl lugar en donde yo vivo es un desierto y cada entrada de la primavera es muy común que el clima desentone por completo con el nombre del equinoccio que anuncia que todo florece... Pero creo que más que vestirse la naturaleza de nuevos colores, nos regala una posibilidad para volver a empezar.
El otoño quizá podría ser la ocasión perfecta para resguardarnos en nuestros afectos y atesorar por dentro todas esas cosas tan simples de la vida (muchas de ellas como las que describiste aquí).
Un saludo grande.
Sin duda, cada uno vive su propia estación.
ResponderEliminarBonito blog, un saludo.